Premios Nobel de economía y la revolución de la credibilidad

Pranav Patil escribe: El trabajo de los economistas ganadores del Premio Nobel de este año ayudó a formular intervenciones más rigurosas, objetivas y racionales para resolver problemas como la pobreza.

(De izquierda a derecha) David Card, Joshua D Angrist y Guido W Imbens. (Twitter / Premio Nobel)

El Premio Sveriges Riksbank en Ciencias Económicas de este año (el premio Nobel) ha sido otorgado a David Card por su contribución empírica a la economía laboral y a Joshua Angrist y Guido Imbens por ser pioneros en nuevos métodos para analizar las relaciones causales. El trío inventó métodos que han llevado a la llamada revolución de la credibilidad en la economía empírica.

El alcance de los problemas que examinan los economistas se ha ampliado durante las últimas tres décadas a medida que la disciplina comenzó a explorar respuestas más allá de los modelos matemáticos y el discurso ideológico. Aunque las teorías neoclásicas son elegantes, se plantearon preguntas sobre su evidencia en la vida real. ¿Tienen los economistas pruebas creíbles de que los responsables de la formulación de políticas y el público puedan tomarlos en serio? Los premios Nobel Abhijit Banerjee y Esther Duflo señalan que la falta de evidencia es una de las razones por las que los economistas fueron considerados menos creíbles.

Para un enfoque basado en la evidencia, comprender la relación causal entre diferentes factores, por lo tanto, se vuelve imperativo. Un ejemplo clásico de una relación causal es el impacto de la educación en los ingresos de toda la vida: ¿un año adicional de educación aumentaría los ingresos y en qué magnitud? Los economistas adoptaron el enfoque experimental para abordar la crisis de credibilidad y evaluar el efecto causal preciso de las políticas. Al igual que en la ciencia médica, los economistas del desarrollo lanzaron ensayos controlados aleatorios más pequeños con la esperanza de establecer la causalidad entre diferentes variables e investigar qué intervenciones políticas fueron efectivas. En un ensayo de control aleatorio, Duflo, junto con otros, probaron cómo el monitoreo y los incentivos financieros reducían el ausentismo de los maestros y mejoraban el aprendizaje en India. Con base en inferencias causales derivadas experimentalmente, los economistas pueden recomendar intervenciones más rigurosas, objetivas y racionales para resolver problemas más grandes como la pobreza.



Sin embargo, es tremendamente desafiante realizar experimentos de campo en muchos casos. Son costosos, consumen mucho tiempo y son éticamente complicados. Ahí es donde la idea de los experimentos naturales se vuelve esclarecedora, que se basan en variaciones aleatorias sin ninguna manipulación por parte de los investigadores. Card y Alan Krueger diseñaron su famoso experimento natural basado en los cambios en el salario mínimo en Nueva Jersey y lo compararon con Pensilvania, que no ha experimentado cambios similares. Estudiaron el empleo en la industria de la comida rápida en los dos estados antes y después de los cambios salariales en Nueva Jersey. Contrariamente a las predicciones de la teoría económica estándar, encontraron un ligero aumento en el empleo en Nueva Jersey en comparación con Pensilvania. Este hallazgo supuso un duro golpe para los modelos convencionales de oferta y demanda. Angrist e Imbens también han diseñado muchos experimentos naturales (cuasi) y han estado desarrollando un conjunto de herramientas estadísticas para estimar con precisión los efectos causales de las políticas.

El estudio de la causalidad no es nuevo para la comunidad investigadora. Sin embargo, las relaciones causales no se estudiaron extensamente con métodos empíricos en ciencias sociales. La segunda ley de Newton propone que un objeto en movimiento uniforme continuará su movimiento a menos que se aplique alguna fuerza externa. Los revolucionarios de la credibilidad utilizan este mismo principio para explicar la dinámica económica. No obstante, la causalidad no es una correlación es el eslogan más común de estos revolucionarios. Para distinguir los vínculos causales de la correlación, los economistas se basan en contrafactuales. Por ejemplo, en el estudio de Card y Krueger, muestran que el empleo en dos estados había evolucionado de manera paralela antes de los cambios en el salario mínimo. Con base en eso, asumen que el empleo evolucionaría de manera similar en ambos estados sin ninguna intervención. Incluso si no observaron lo que habría sucedido en Nueva Jersey si no hubiera ninguna intervención, pudieron observar la situación contrafactual en Pensilvania.

Dado que la economía trata estrechamente con la política y el mercado, es fundamental identificar qué intervenciones políticas son las mejores (y rentables). Vale la pena considerar dos estudios basados ​​en dos programas emblemáticos del Gobierno de la India: el Pradhan Mantri Gram Sadak Yojana y el Rajiv Gandhi Grameen Vidyutikaran Yojana. La suposición general que hacen los formuladores de políticas es que los programas de infraestructura rural aumentarían las actividades económicas agrícolas y no agrícolas y reducirían la pobreza. Sin embargo, estudios recientes de Sam Asher, Paul Novosad, Fiona Burlig y Louis Preonas señalan que, si bien estos programas aumentan la conectividad vial y eléctrica, no causan un desarrollo económico significativo ni siquiera cuatro o cinco años después de su finalización. Por tanto, es significativo examinar si tales intervenciones provocan desarrollo, en qué medida aumentan el bienestar y dónde fracasan.

Esta columna apareció por primera vez en la edición impresa el 20 de octubre de 2021 con el título 'La revolución de la credibilidad'. El escritor es un estudiante de doctorado, Universität Hohenheim, Alemania.