La defensa de Biden de la retirada de Afganistán refleja un consenso estadounidense más amplio

La continuidad en los enfoques de Trump y Biden a Afganistán apunta al nuevo consenso a través de la división política sobre la inutilidad de las guerras de intervención prolongadas.

La frustración estadounidense con la ocupación afgana se ha acelerado durante más de una década.

La defensa sin disculpas del presidente Joe Biden esta semana de su decisión de retirarse de Afganistán y los últimos días fallidos de la retirada es un punto de inflexión en la evolución de la política exterior de Estados Unidos desde el final de la Guerra Fría en 1991. El llamado definitivo de Biden a alejarse de Afganistán es la culminación de un prolongado debate interno de Estados Unidos. Concluye el esfuerzo expansivo de Estados Unidos para rehacer otras sociedades en nombre del liderazgo global de Estados Unidos. Después de tres décadas de gastar sangre y tesoros estadounidenses en la lucha contra insurgentes y terroristas en el Gran Medio Oriente, Biden ahora quiere que Estados Unidos se concentre en los desafíos más grandes y exigentes que presentan los grandes rivales: China y Rusia.

El escepticismo de Biden sobre la guerra afgana es contundente pero no nuevo, y se remonta a los años en que fue vicepresidente de Barack Obama (2009-17). La frustración estadounidense con la ocupación afgana se ha acelerado durante más de una década. El presidente Obama no se mostró entusiasmado con las guerras de intervención en Afganistán e Irak lanzadas por su predecesor George W. Bush. Obama puso fin a la guerra en Irak en 2011. Estaba ansioso por concluir la ocupación afgana en 2014, pero dejó la decisión final a su sucesor. El presidente Donald Trump tenía aún menos propiedad de la guerra afgana. Giró para encontrar un acuerdo político con los talibanes que facilitara la retirada segura de las tropas estadounidenses, pero devaluó la legitimidad política del gobierno de Kabul. Después de una rápida revisión de la política de Trump, Biden decidió mantenerla. La continuidad en los enfoques de Trump y Biden a Afganistán apunta al nuevo consenso a través de la división política sobre la inutilidad de las guerras de intervención prolongadas.



Como dijo Biden, la decisión no se trataba solo de Afganistán, sino de poner fin a una era de importantes operaciones militares para rehacer otros países. Se basa en un nuevo consenso político estadounidense sobre una definición más estrecha de los intereses nacionales estadounidenses. Trump lo llamó poner a Estados Unidos en primer lugar. Biden está desarrollando una política exterior que funciona para la clase media estadounidense. También hay continuidad entre las administraciones de Trump y Biden en la evaluación de la naturaleza de la amenaza china, la urgencia de lidiar con ella y la importancia de evitar distracciones como Afganistán. Aunque la desordenada evacuación de Kabul ha atraído muchas críticas a Biden, existe mucho apoyo político para la retirada en sí y su promesa de centrarse en los desafíos emergentes en el Indo-Pacífico.



Este editorial apareció por primera vez en la edición impresa el 4 de septiembre de 2021 bajo el título 'La doctrina Biden'.